Las calles recién pavimentadas no deberían convertirse en heridas abiertas por nuevas excavaciones. Bajo esa premisa, el gobernador Alejandro Armenta lanzó un llamado enérgico a Agua de Puebla, a la que exigió asumir la responsabilidad por los daños que sus obras han dejado en vialidades y espacios públicos.

El mandatario mostró su molestia ante una práctica que, dijo, afecta tanto a la infraestructura urbana como a los ciudadanos que diariamente transitan por ella. Por ello, ordenó que la concesionaria presente por escrito el calendario de sus trabajos, con el propósito de que las intervenciones se realicen con planeación y no terminen por destruir calles que apenas han sido rehabilitadas.

Para Armenta, la coordinación no debe ser una opción, sino una obligación. Cada zanja abierta sin previsión, cada tramo de pavimento deteriorado tras una reparación hidráulica, representa recursos públicos desperdiciados y molestias para miles de poblanos.

Por ello, advirtió que no habrá tolerancia frente a las afectaciones ocasionadas por la empresa. Si existen daños, sostuvo, deberán aplicarse las sanciones que correspondan.

“Que se sancione a la empresa, no podemos tener contemplaciones”, sentenció.

Pero la crítica no se limitó a las obras. El gobernador también dirigió sus cuestionamientos hacia la calidad del servicio que recibe la ciudadanía. Consideró que la concesionaria debe elevar sus estándares de atención y responder a las expectativas de una población que exige eficiencia y resultados.

“Los poblanos merecen un servicio de calidad”, enfatizó.

Con este posicionamiento, el gobierno estatal busca que la empresa no solo repare tuberías y drenajes, sino también la confianza de los usuarios, cada vez más inconformes con las afectaciones y la calidad del servicio que reciben.