La carrera por el control político del territorio comienza a tomar forma en Morena. Y esta vez, quienes ya ocupan un cargo público no necesariamente tendrán que dejarlo para entrar a la competencia.

El partido abrió en Puebla el proceso para definir a sus coordinadores municipales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, una estructura que tendrá como tarea fortalecer la organización territorial del movimiento.

La convocatoria, aprobada el 6 de octubre por el Comité Ejecutivo Nacional, coloca sobre el tablero a presidentes municipales, diputados y liderazgos comunitarios que buscan mantener o ampliar su presencia dentro de Morena.

Hay un elemento que modifica el escenario: los alcaldes y legisladores podrán participar sin solicitar licencia a sus responsabilidades públicas.

Esto significa que quienes actualmente gobiernan un municipio o representan un distrito podrán involucrarse en el proceso interno sin abandonar sus posiciones institucionales.

Pero la definición no dependerá únicamente de las aspiraciones personales.

La Comisión Nacional de Elecciones tendrá la responsabilidad de valorar los perfiles a partir de criterios como aceptación popular, honestidad, reconocimiento ciudadano y cercanía con la población.

La convocatoria también deja abierta una puerta para los aliados. Los partidos que acompañan a Morena podrán proponer perfiles para ser considerados y evaluados, conforme a las reglas internas.

Y ahí aparece una de las claves políticas del proceso.

Porque la disputa no será solamente por una coordinación municipal. También estará en juego la capacidad de cada grupo para demostrar presencia territorial, construir acuerdos y consolidar liderazgos en las comunidades.

En Puebla, donde en 2027 se renovarán las 217 presidencias municipales y las diputaciones locales, esta reorganización adquiere una dimensión electoral inevitable.

Formalmente, Morena no está seleccionando candidatos. Está definiendo responsables de organización y movilización para la defensa de su proyecto político.

Sin embargo, las coordinaciones municipales podrían convertirse en espacios de proyección para quienes más adelante busquen una candidatura.

El desafío para la dirigencia será procesar las aspiraciones de quienes ya ejercen el poder, de los grupos que buscan conservar sus posiciones y de los nuevos liderazgos que pretenden abrirse paso.

La convocatoria está sobre la mesa.

Ahora comenzará otra etapa: la de medir fuerzas, construir acuerdos y definir quiénes tendrán capacidad de organización en cada municipio.

Porque en Morena, antes de que llegue la hora de las candidaturas, comienza la disputa por el territorio.